Alejado del turismo de masas que se localiza en el sur de la isla, el Puerto de la Cruz ofrece un oasis de paz donde descansar y conocer la zona a partes iguales. Reconocidos personajes como el explorador Alexander von Humboldt, la escritora Agatha Christie o el mítico grupo The Beatles eligieron este rincón del archipiélago para alojarse y disfrutar de su exótico entorno.

En el norte de Tenerife las altas y escarpadas montañas verdes contrastan con la fuerza salvaje del mar. Las pequeñas casas aisladas en lo alto de los riscos conviven con los núcleos de población que se extienden por los valles y junto a la costa. El aire es limpio y huele a mar. El salitre impregna cada poro, se enreda en el cabello y deja un recuerdo mágico tras tu visita a Tenerife.

Qué ver en el Puerto de la Cruz

Lago Martiánez: este complejo de ocio ubicado junto al mar cuenta con un lago rodeado de 7 piscinas, jardines y hamacas donde tumbarse al sol. Su estilo recuerda al paisaje de las islas griegas, bañado en blanco y azul turquesa, aunque con el característico negro azabache de la roca volcánica.

Paseo de San Telmo: este agradable paseo permite recorrer la costa entre tiendas, cafeterías y deliciosas heladerías. El camino parte del Mirador Punta del Viento, cruza los charcos, la Playa de San Telmo y llega hasta a la ermita del mismo nombre, dedicada al patrón de los marineros en el siglo XVIII.

Iglesia Nuestra Señora de la Peña de Francia: fue construida en 1697 y se sitúa en la tranquila y familiar Plaza de la Iglesia, rodeada de palmeras y un jardín acogedor con dragos y llamativas flores. Merece la pena visitar el templo y pasear por los alrededores para disfrutar del ambiente.

Plaza del Charco: esta popular y concurrida plaza recibe su nombre de cuando antaño se acumulaba el agua del mar en su centro. Hoy, y tras algunas reformas, sigue siendo el corazón de la ciudad, donde los vecinos toman café y dulces y los niños juegan en el parque infantil.

Jardín Botánico: sin duda, este exótico jardín del siglo XVIII es una de las visitas imprescindibles que no te puedes perder. Sus exuberantes pasillos tropicales zigzaguean entre 2.500 especies de flora de los 5 continentes, como si la selva te engullera a cada paso.

Tienes mucho que descubrir en Puerto de la Cruz

Castillo de San Felipe: en una época en la que los piratas atacaban frecuentemente el norte de la isla para quedarse con las mercancías que salían y entraban, se decidió construir esta fortificación a modo de defensa, aunque también sirvió como almacén, hospital para enfermedades infecciosas e incluso sociedad de tiro al pichón y al plato.

Playa Jardín: se trata de la playa más emblemática del Puerto de la Cruz. Es de arena negra y está dividida en tres: Playa Jardín, Playa Chica y Punta Brava. A su alrededor hay jardines y paseos para caminar o correr junto al mar.

Loro Parque: considerado el mejor zoológico del mundo, este parque temático combina flora y fauna exótica con la conservación de especies en peligro y divertidos espectáculos. En sus instalaciones se encuentra el mayor pingüinario que existe, además de delfines, orcas, tigres, gorilas, tiburones y miles de especies de aves entre otros. Además, es un plan perfecto si viajas con niños.

Parque Taoro: esta zona verde ubicada en plena montaña de Taoro cuenta con cascadas, miradores, agradables paseos, zona de juegos infantiles y, como no, un área para deportistas.

Jardín de Orquídeas Sitio Litre: se trata del jardín más antiguo de Tenerife. Personajes como Humboldt, Richard Burton, William Wilde o Agatha Christie encontraron en este jardín del edén un paraíso de exuberante vegetación donde inspirarse.

Visita los alrededores

La Orotava: a tan solo 15 minutos en coche desde El Puerto de la Cruz se encuentra uno de los cascos históricos más bonitos de la isla, donde aún se conservan las calles empedradas y los balcones tallados en madera. Esta localidad del norte de Tenerife vive y respira a otro ritmo. Con un característico aire señorial, el Valle de La Orotava fue durante siglos el lugar donde establecían sus palacios, jardines, iglesias y casas las grandes familias de la isla.

Junto a la costa, en la zona del Rincón, se encuentra la Playa del Bollullo, una hermosa y salvaje playa de arena negra rodeada de acantilados y plataneras. Sin duda una visita recomendable.

Los Realejos: situado en un entorno natural protegido, este municipio de Tenerife ofrece al visitante la posibilidad de saltar en parapente desde el Mirador de La Corona, practicar surf en las salvajes playas de El Socorro, degustar la deliciosa gastronomía canaria o perderse en el pasado histórico y rural de la zona. Sin duda un regalo para los sentidos.

Icod de los Vinos: aunque es famoso por su impresionante Drago Milenario, Icod de los Vinos cuenta con un casco antiguo de imprescindible visita. Sus ermitas de color blanco y detalles de madera, las tranquilas plazas con cenadores y fuentes de piedra volcánica en el centro, la popular Playa de San Marcos o la impresionante Cueva del Viento (el túnel volcánico más grande de Europa y el quinto del mundo) son algunos de los atractivos que ofrece este rincón en medio del océano Atlántico.

Senderismo en el Puerto de la Cruz

La zona norte de Tenerife cuenta con algunos de los escenarios más espectaculares de la isla. A ellos se puede acceder fácilmente a pie a través de rutas y senderos señalizados. Atento porque estas son nuestras recomendaciones.

  • Puerto de la Cruz – Playa del Socorro: un recorrido de 9 kilómetros, y unas 3 horas a pie, separa el inicio del final de la ruta. Se trata de un camino lineal, por lo que tendrás que volver en transporte público o desandar tus pasos. En el camino podrás disfrutar de lo mejor de la montaña y la costa, terminando con un baño reparador en el mar.
  • Camino de las Aguas: esta ruta de 12 kilómetros y unas 5 horas va desde El Puerto de la Cruz hasta San Juan de la Rambla. Se trata de un antiguo camino real (La Rambla de los Caballos), que era utilizado por los habitantes de las zonas altas y comerciantes. También se trata de un sendero lineal de dificultad baja.
  • Rambla de Castro: si buscas un recorrido más ligero te recomendamos esta sencilla ruta de 4,5 kilómetros en el municipio de Los Realejos. Durante el recorrido podrás disfrutar de impresionantes playas vírgenes como la Playa de los Roques, La Fajana o la Playa de la Rambla de Castro, con una cascada de agua dulce. Eso sí, cuidado con el oleaje en esta zona de la isla.